El pasado miércoles 22 de abril de 2026 celebramos el Día de la Tierra junto a los estudiantes del CE INF-PRI Joaquín Tendero de Águilas. En la actividad participaron 90 alumnos que, entre gritos de emoción y muchas sonrisas, descubrieron la biodiversidad que rodea su propio municipio.
Uno de los momentos más especiales llegó al observar las imágenes captadas mediante cámaras de fototrampeo: animales que muchas veces pasan desapercibidos se convirtieron, de repente, en protagonistas. La sorpresa fue inmediata… y también las preguntas, la curiosidad y las ganas de saber más.
Y ahí está la clave de todo. Conocer la biodiversidad que nos rodea es el primer paso para valorarla. No hace falta irse a lugares remotos para hablar de naturaleza: está en nuestro entorno más cercano, conviviendo con nosotros cada día. Cuando los más pequeños descubren esto, algo cambia. Dejan de ver la naturaleza como algo lejano y empiezan a sentirla como propia.
Celebrar el Día de la Tierra en los centros educativos no es solo una actividad puntual; es una oportunidad para sembrar conciencia desde edades tempranas. Es el momento perfecto para despertar el interés, fomentar el respeto por el medio ambiente y entender que cada acción, por pequeña que parezca, tiene un impacto.
Además, estas experiencias prácticas demuestran que el aprendizaje va mucho más allá del aula. La emoción, la sorpresa y la participación activa convierten el conocimiento en algo que se recuerda.
Nos sorprendió, además, el nivel de conocimiento ambiental de estos peques. Tienen más claro de lo que parece qué está pasando en el planeta y por qué es importante actuar. Viéndolos, uno no puede evitar pensar que, efectivamente, de aquí saldrán futuros científicos, educadores ambientales… y, sobre todo, personas comprometidas con su entorno.
Porque al final, cuidar la Tierra empieza por conocerla. Y ellos ya han dado el primer paso.
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